lunes, 20 de agosto de 2007

NOTA EN PAGINA 12



KIRCHNER MOSTRO EN UN ACTO EN MENDOZA LA POSIBLE FORMULA PRESIDENCIAl
Una imagen que alienta rumores
El Presidente hizo un balance de su gestión pero señaló que “el cambio recién comienza”. Cristina Kirchner y el gobernador Julio Cobos, de los radicales K, fueron los otros protagonistas de la jornada y animaron las especulaciones sobre la posible fórmula presidencial.

NOTA DE TAPA
PRECALENTANDO
De la fórmula para octubre sólo hubo fotos: Kirchner relanzó la Concertación con los radicales K, pero evitó definiciones sobre la candidatura presidencial. La reunión entre Cristina Kirchner y el gobernador Cobos se mantuvo en el terreno de las imágenes. Mensaje conciliador de la Iglesia
Por Martín PiquéDesde Mendoza
“El cambio recién comienza.” La frase podría haber pasado desapercibida entre las confidencias emocionales con las que Néstor Kirchner condimentó su discurso por los cuatro años de gobierno. Lo esperable era el tono de despedida: se cumplían cuatro años desde aquel 25 de mayo de 2003, cuando en la asunción ante la Asamblea Legislativa Kirchner tomó el bastón de mando como si fuera el bastonero de una comparsa. “Deben pensar que soy el presidente más irresponsable de la historia reciente”, dijo ayer desde el anfiteatro donde los mendocinos celebran cada año la Fiesta de la Vendimia. Era un elogio indirecto para sí mismo y una crítica a las limitaciones de la política (de las que él se consideró exceptuado). “Parecía que cualquier acto de autonomía era un acto de irresponsabilidad.” Había cierto aire de balance, como si estuviera preparando el adiós. Hasta que pronunció esa frase. Otra vez quedaba claro que Kirchner descuenta un segundo capítulo a partir de 2007, en el que –así lo dijo ayer– se expresará una “plena concertación”. Allí estaba el probable candidato a vicepresidente, Julio Cobos, para demostrarlo.
Lo habían adelantado en los días previos. Quien esperara que el Presidente anunciara desde el escenario la conformación de la próxima fórmula presidencial del oficialismo se iría decepcionado. Y así fue. Al menos desde los discursos. Porque las imágenes, que en política dicen mucho, mostraron algo bastante elocuente. Sentados en primera línea estaban el Presidente, su esposa, el gobernador Cobos, el vicepresidente Daniel Scioli, el titular de Diputados Alberto Balestrini, el jefe del bloque oficialista en el Senado José Pampuro. A juzgar por los indicios que echa a rodar el oficialismo, entre esos nombres estaban los probables integrantes de la fórmula presidencial: Cristina Kirchner y el mendocino Cobos, quien hizo el primer discurso en su doble rol de anfitrión y emblema de los radicales K. Algunas versiones sugerían que también se encontraba allí el probable acompañante de Scioli (ver pág. 5).
El día había empezado temprano, con el Tedéum en la Basílica San Francisco. Allí el obispo de San Rafael, Eduardo Taussig, había sorprendido al Presidente y a su esposa con una exaltación del valor de la democracia en el que se refirió a la sanción de la ley Sáenz Peña en 1912, las interrupciones militares y las seis elecciones presidenciales desde 1983 a la fecha. Cristina Kirchner escuchó todo el sermón inclinada hacia delante, sin apoyar la espalda en el respaldo. Un gesto de concentración. De todos los ministros del Gabinete, sólo faltó Daniel Filmus. Se había quedado en Buenos Aires, dijo, para estar con su hija, que está enferma, tras una semana sin poder verla. Aunque estuviera ausente, su figura sobrevoló por el templo de la orden franciscana que recibió a la dirigencia oficialista. “Venimos repuntando y Telerman está estancado”, aseguró a Página/12 un estrecho colaborador del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. El altar lleno de columnas de color oro y la música sacra del coro de la Universidad del Aconcagua no habían logrado mitigar el fervor por las encuestas y los nervios ante la peliaguda elección porteña.
La sucesión de actos por el 25 de mayo continuó con una visita al Cerro de la Gloria, donde se suelen realizar los homenajes al Ejército de los Andes que comandó San Martín. Una impresionante flota de combis trasladó a todos los invitados que habían llegado desde Buenos Aires –entre los que había funcionarios, gobernadores, intendentes, Madres de Plaza de Mayo y dirigentes de la CGT– hasta la zona precordillerana. Para eso tuvieron que entrar a un parque diseñado por el paisajista Carlos Thays que se montó a partir de un complejo trazado de acequias y canales.
Las hojas doradas de los árboles parecían salidas de una postal. Sin embargo, los alrededores del Cerro mostraban un panorama bastante alejado de la imagen turística: el suelo y los arbustos estaban cubiertos de volantes y banderas con los nombres de todo aquel dirigente que tenga aspiraciones de ser electo en diciembre. La mayoría de los apellidos que se promocionaban no eran de Mendoza, ni tampoco de las provincias cuyanas: eran intendentes del conurbano como Manolo Quindimil (Lanús), Baldomero “Cacho” Alvarez (Avellaneda), Julio Alak (La Plata), Humberto Zúccaro (Pilar). También se vieron pintadas que, evidentemente, habían sido hechas unos días antes: las más llamativas eran las rojiazules de Carlos Castagneto, ex arquero de San Lorenzo y competidor de Alak en La Plata. Venir a Mendoza se había convertido en una cita obligada para todo aquel que quisiera ganar en su distrito.
La tribuna Malbec
El anfiteatro elegido para recibir al acto estaba enclavado al pie del cerro. Allí se realizan las tradicionales fiestas de la Vendimia, como podía comprobarse en los carteles indicadores de los distintos sectores del foro. Uno se llamaba Malbec, otro Carbernet Sauvignon. Aunque esos nombres podrían haberlo inspirado, entre las más de 25 personas que llenaron las tribunas en forma semicircular –también estuvo lleno el suelo frente al palco– no se vieron botellas ni cajas de vino. Lo que sí abundaron fueron las banderas de partidos, agrupaciones y hasta provincias. Se veían las rojiblancas de la UCR de Río Negro, Corrientes y Santiago del Estero, del PJ de Santa Fe, de la CGT. También se veían los nombres del Comedor Los Pibes, Movimiento Plátano, Libres del Sur, Movimiento Octubre.
Frente al escenario, un paneo general mostraba un predominio notorio del celeste y blanco, aunque salpicado con banderas amarillas del MUP y rojinegras de la JP Evita. Ante ese auditorio tan diverso se paró Cobos tras ser presentado por el locutor oficial. La primera prueba –la de aplausos o abucheos– la pasó sin problemas: aunque no hubo excesivas muestras de entusiasmo, nadie lo silbó ni se escucharon gritos en su contra. Cobos se dedicó a hablar de lo que significaría la futura concertación: “El peronismo y su pelea por la justicia social, el socialismo con los derechos sociales, el radicalismo con Yrigoyen e Illia con la educación, el desarrollismo de Frondizi”, enumeró. “Como acá se dice, la patria es de todos.”
Cuando terminó el discurso del Presidente, después de que Kirchner hiciera un balance de su gestión citando números (“el país creció el 50 por ciento en los últimos años, bajamos la pobreza del 60 al 20 por ciento, la mortalidad infantil del 16 al 12,8”), unas tubos con propulsión a gas lanzaron por el aire miles de papelitos blancos. En ese momento las dos pantallas gigantes mostraban a Kirchner, su esposa y Cobos tomados de la mano y levantando los brazos. Arriba de ellos un enorme cartel decía “la Patria es de Todos”. Lo que quedaba claro era que la candidatura a vice, a juzgar por las imágenes que reproducían las pantallas, era del mendocino Cobos.

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